Alex Moga/ diciembre 26, 2019/ Individualizacion, opinión/ 0 comentarios

“la honestidad tiene que ser un valor transversal en una sociedad que quiere ser productiva, justa y generadora de oportunidades para todas y todos”

Cuando estamos a punto de finalizar un año solemos hacer una valoración del mismo, a veces sin darnos cuenta, de aquello que hemos hecho y cómo proyectamos el siguiente que está a punto de comenzar. Es decir, reflexionamos y asumimos, al menos, un reto y propósito nuevo.

Al margen de las perspectivas materialistas, que seguro nos ocupan a todos y todas, os invito a ir un poco más allá y formularos tres preguntas (y sus respuestas); Primera: ¿Eres un producto en manos de los intereses de los demás o bien eres un producto con personalidad propia?; Segunda: ¿Eres una persona desapoderada o te has empoderado como protagonista de tu espacio de decisión, criterio y actuación propia?; tercera: ¿Son tus actos y comportamientos coherentes con tus respuestas anteriores?

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La honestidad tiene que ser un valor transversal en una sociedad que quiere ser productiva, justa y generadora de oportunidades para todas y todos. La honestidad tiene que ser aquel valor de justicia con el conjunto y, aún más importante, con nosotros mismos. Con honestidad y coherencia creamos una sociedad crítica, es decir, de opinión fundamentada, documentada y justificada, coherente.

Es a partir de aquel momento, que las propuestas y exigencias que hacemos como personas, como humanos y como protagonistas de una comunidad, toman todo el sentido, poder y fuerza. La honestidad y la coherencia pasan a ser el mayor y mejor instrumento para conseguir los cambios que deseamos colectivamente.

Positivos cambios que os deseo a todas y todos para el próximo año 2020. 

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Acerca de Alex Moga

Conseguida la adaptación, ahora a por la "Transformación digital", blockchain, cloud, AI, IoT y ciberseguridad en el #MIT Trabajando en #OpenGovernment

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